lunes, 5 de octubre de 2015

05 de octubre del 2015

1er día de prácticas

Llegué al jardín con demora de veinte minutos por lo que no tuve el tiempo para acomodar a lo planeado ni de revisar las actividades antes, saludé a la maestra de grupo y le entregué las copias de mis planeaciones, rúbricas de evaluación y el diario de la educadora, le expliqué muy bien todo y le pedí permiso para acomodar mis materiales, acomodé mi material didáctico de asistencia y el de conducta. Antes de que comenzaran a llegar los niños empecé a inflar los globos que utilizaría más adelante para una actividad y no perder tiempo para que no se distrajeran en ese momento. Mientras los niños iban entrando les pedía que buscaran la silla con su nombre, me di cuenta que ya la mayoría sabía identificarlo excepto Carlos a quién tuve que ayudar. Cuando tocó el timbre la maestra les pidió que formaran una fila primero las niñas y luego los niños para poder salir a ceremonia, al llegar a fuera se colocaron en el lugar correspondiente bien formados y la maestra encargada comenzó con la ceremonia. Tuvieron un buen comportamiento durante la asamblea, por momentos el que estuvo inquieto fue Oliver pero al llamarle la atención obedecía y se comportaba. La maestra encargada nos presentó frente a todos los niños para que nos reconocieran. Al terminar regresamos al salón, les pedí a los niños que tomaran asiento, les dije buenos días y me presenté, les dije que trabajaría con ellos durante un tiempo y la maestra les dijo también que ella los estaría observando al igual que yo para que se portaran bien. Empecé por decirles que en el pintarrón se encontraban los nombres de todos y que cada quién debía buscar su nombre para colocarlo en el material didáctico de la asistencia, fueron pasando de uno por uno y aunque tardaron si lo encontraron. Debo modificar un poco el material porque los nombres no pegaban en todos los imanes. Asistieron trece niños, faltaron cuatro. Después les expliqué que aquél que se portara mal o no obedeciera las reglas me tendría que ver en la necesidad de colocar su nombre en el material didáctico de la conducta que es una carita triste, lo que significaría que al final de la jornada no obtendrían su calcomanía de carita feliz. Posterior a la explicación les dije que cantaríamos una canción, ésta como actividad para iniciar bien el día y ellos eligieron la de “la casita”, conecté la grabadora de la maestra y no sirvió mi disco así que tuve que utilizar el de ella, así sentados en sus sillas les pedí que siguieran la letra y los movimientos correspondientes a la canción, cuando terminó la pidieron de nuevo, les dije que solo una vez más porque nos pondríamos a trabajar. Primeramente les pregunté si sabían cuáles eran las letras y cuáles eran los números, muy pocos contestaron, les dije su nombre estaba echo de letras, y a continuación les dije que en el pintarrón estaban revueltas letras y números pero deberían ordenarlos, del lado izquierdo los números y del derecho las letras, les pedí que pasarán al pintarrón a ordenarlas, levantando la mano y por turnos, primero pasó Arturo y aunque se le dificultó si logró colocar correctamente una letra, así fueron pasando pero la mayoría no distinguía entre una letra y un número. Posteriormente acomodados en sus mesas les di las indicaciones de la continuación de la actividad, que era una hoja con un ejercicio donde como la actividad en el pintarrón debían buscar las letras y pintarlas de color azul y los números de color verde, lo que no resultó, porque aún no conocen por completo ninguna de las dos. Debí comenzar con lo más sencillo para que pudieran realizar la actividad, y entregarles un solo color primerro para después pasar con el otro. Cuando terminaron de hacer lo que entendieron les dije que le pusieran su nombre en la hoja con ayuda de su tarjeta con su nombre, asolo Azul escribe su nombre bien, los demás sólo hacen grafías. Traté de ayudar a la mayoría para que lo escribieran pero no pude ayudar a todos. Al terminar les recogí los colores, los trabajos y las tarjetas, comenzaron a desesperarse y a dispersarse por el aula porque ya habían terminado. Tardé bastante en que pusieran atención y la maestra les pidió que guardaran silencio para que pudieran escucharme y entender las indicaciones. Les mostré una caja con gises y les pregunté si loa habían usado antes a lo que contestaron que no, les dije que saldríamos al patio a dibujar en el suelo, pero que debían tratar de escribir su nombre con ayuda de su tarjeta. Les indiqué que en silencio y en orden formaran una fila para poder salir al patio, ya afuera se recargaron en la pared para recibir su gis. Ya que todos tenían uno comenzaron a dibujar garabatos en el suelo, Azul fue la única que escribió su nombre, los demás dibujaron cualquier cosa, Arturo, Eduardo, Valeria y Noel me pidieron ayuda para escribirlo y los ayudé, Noel logró escribir bien las dos primeras letras, al igual que Valeria, mientras los demás le siguieron intentando pero sin éxito. Algunos ya que terminaron se fueron a lavar las manos y me preguntaban qué haríamos, les dije que entraran al salón para recibir nuevas indicaciones, ya estaban inquietos. Al entrar tardé en que se calmaran y la maestra tuvo que intervenir diciendo que me enseñaran una canción y cantaron una de “los changuitos”, era de contar del cinco hasta llegar al uno y finalmente a cero. Al terminar la canción les pregunté a los niños si se sabían otra canción, Azul levantó la mano y me dijo que se sabía una, le dije que si la cantaba a sus compañeros para que todos la escucharan, después de cantarla seguí preguntando hasta que fue el momento de lonchar, fueron a lavarse las manos y al regresar comieron su lonche. A las once salí a hacer la guardia mientras que la maestra esperaba  a que todos terminaran de lonchar. El recreo estuvo tranquilo y al regresar apenas iba a comenzar la actividad de “globos bailadores” cuando la maestra me comentó de la clase de música que había pendiente por lo que nos dirigimos al salón de música, la maestra Aleocha les dio la clase. Al llegar los niños se acercaron a los libros de la parte de la biblioteca y la maestra de música les llamó la atención, les dijo que no habían ido a agarrar libros, si no a bailar. Les pidió que se tomaran de las manaos formando una rueda y comenzó a cantar para relajarlos, después les explicó la dinámica de una canción para luego ponerla con música la cual resultó para llamar su atención, les gustó. Hubo un momento en el que la maestra de música tuvo que hablar seriamente con Oliver porque se alteró y no querría seguir los pasos ni hacer nada, terminó llorando y no bailó. Cuando terminó la clase nos dirigimos al salón porque los papás ya habían llegado, no hubo tiempo para entregarles carita feliz por lo que solo se iban yendo conforme llegaban los papás.
Ya que todos los niños se retiraron, platiqué con la mestra y me dio algunas sugerencias para las actividades, como la duración y la dinámica, le dí las gracias y nos despedimos. 

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