Segundo día de prácticas
El día
amaneció muy frio y medio lluvioso, se miraban muy pocos niños, asistieron
diecinueve. Se comenzó la jornada con la
activación física. Al regresar al salón nos saludamos y anoté la fecha en el
pintarrón primero preguntándoles a los niños qué día era. Después les pregunté
si recordaban lo que hicimos el día anterior al comenzar el día, levantaron la
mano y participaron diciendo que leímos un cuento, entonces les recordé cómo
debíamos hacerlo, en silencio y sin correr ni empujarse pasaran a la alfombra,
les mostré el cuento y pregunté si lo habían escuchado antes, nadie lo conocía,
les mencioné el nombre “manos a la olla”. Comencé a contar el cuento y durante
la lectura hacía énfasis en los grupos alimenticios que representaban los dedos
de la mano, por lo que les pedí que los señalaran cada quién con su mano. Al terminar,
les hice preguntas sobre el cuento y recordamos los grupos alimenticios ahí
mencionados, después pasaron a su lugar para comenzar otra actividad. Se
repartió el material para jugar a la lotería, pero solo eso porque ya era hora
de salir a cantos y juegos y al regresar solo comenzar a jugar. Jugaron
relevos, me involucré porque faltaba un alumno en un equipo. Era de darse una
marometa o reptar en la colchoneta y después botar una pelota dos veces. Regresando
continuamos con la lotería, les gustó, se mantuvieron interesados aunque la
emoción les ganaba y gritaban mucho cuando salía una de sus casillas, al
terminar comentamos sobre las imágenes de comida saludable o chatarra que aparecían
en sus cartas. Loncharon, clasificaron su refrigerio, y pegaron sus envolturas
en el rotafolio. Salieron a recreo, se metieron antes porque comenzó a llover
un poco, en el salón jugaron con material el tiempo que les quedó. Guardaron
todo comenzamos la actividad de los grupos alimenticios en la mano,
continuación del cuento de “manos a la olla”, dibujé una mano en el pintarrón, y
en cada dedo escribí el grupo que correspondía para que ellos lo escribieran en
su hoja, al terminar la colorearon a su gusto. La mayoría intentó escribir,
Derek se le dificultó un poco más y solo dejó transcurrir el tiempo sin seguir
intentándolo, solo logró escribir un grupo. Llegó la hora de salida y mientras
esperaban a sus papas pudieron dibujar o leer un cuento.
REFLEXIÓN:
Debí
apoyarme de materia visualmente más atractivo para que los niños trabajaran
mejor.
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