martes, 17 de mayo de 2016

17 de mayo del 2016.

Segundo día de prácticas

El día amaneció muy frio y medio lluvioso, se miraban muy pocos niños, asistieron diecinueve.  Se comenzó la jornada con la activación física. Al regresar al salón nos saludamos y anoté la fecha en el pintarrón primero preguntándoles a los niños qué día era. Después les pregunté si recordaban lo que hicimos el día anterior al comenzar el día, levantaron la mano y participaron diciendo que leímos un cuento, entonces les recordé cómo debíamos hacerlo, en silencio y sin correr ni empujarse pasaran a la alfombra, les mostré el cuento y pregunté si lo habían escuchado antes, nadie lo conocía, les mencioné el nombre “manos a la olla”. Comencé a contar el cuento y durante la lectura hacía énfasis en los grupos alimenticios que representaban los dedos de la mano, por lo que les pedí que los señalaran cada quién con su mano. Al terminar, les hice preguntas sobre el cuento y recordamos los grupos alimenticios ahí mencionados, después pasaron a su lugar para comenzar otra actividad. Se repartió el material para jugar a la lotería, pero solo eso porque ya era hora de salir a cantos y juegos y al regresar solo comenzar a jugar. Jugaron relevos, me involucré porque faltaba un alumno en un equipo. Era de darse una marometa o reptar en la colchoneta y después botar una pelota dos veces. Regresando continuamos con la lotería, les gustó, se mantuvieron interesados aunque la emoción les ganaba y gritaban mucho cuando salía una de sus casillas, al terminar comentamos sobre las imágenes de comida saludable o chatarra que aparecían en sus cartas. Loncharon, clasificaron su refrigerio, y pegaron sus envolturas en el rotafolio. Salieron a recreo, se metieron antes porque comenzó a llover un poco, en el salón jugaron con material el tiempo que les quedó. Guardaron todo comenzamos la actividad de los grupos alimenticios en la mano, continuación del cuento de “manos a la olla”, dibujé una mano en el pintarrón, y en cada dedo escribí el grupo que correspondía para que ellos lo escribieran en su hoja, al terminar la colorearon a su gusto. La mayoría intentó escribir, Derek se le dificultó un poco más y solo dejó transcurrir el tiempo sin seguir intentándolo, solo logró escribir un grupo. Llegó la hora de salida y mientras esperaban a sus papas pudieron dibujar o leer un cuento.
REFLEXIÓN:

Debí apoyarme de materia visualmente más atractivo para que los niños trabajaran mejor.

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