miércoles, 2 de diciembre de 2015

02 de diciembre del 2015.

8vo día de prácticas

Al llegar al salón comencé a forrar las mesas con periódico para evitar que se ensuciaran porque trabajaríamos con masa. Comenzaron a llegar los niños y algunos de los que faltaban, llevaron su bandeja y la harina que les había pedido antes. Le pregunté a la profe Irma el horario de música, nos tocaba en horario intermedio lo cual no me favorecía por la actividad de la masa así que me sugirió que cambiara con otra maestra y así fue. Tocó el timbre y ya todos sentados comencé a pasar lista faltaron tres niños, Carlos por su brazo, Diva y Wendy. La profe de música aún no llegaba por lo que apliqué una pequeña actividad para no dejar a medias lo de la masa. Jugamos  a la lotería de números y al terminar les apunté algunos números en el pintarrón y ellos debían adivinar cuál era. Llegó la profe y los agrupó frente a ella para ensayar las canciones navideñas. Mientras ella trabajaba con los niños, preparé el material para trabajar, comencé a poner dos tazas de harina en las bandejas, alcancé a preparar la mayoría de las bandejas, se fue la profe y fui repartiendo a cada quien su recipiente. Después pase por las mesas para echar lo que faltaba, la sal, el aceite y el agua, ésta última fue de poco a poco para que no les quedara la masa chiclosa. No paré de ir de mesa en mesa para verificar como iban y si necesitaban algo más como harina o agua, Danna J. fue la que terminó de amasar primero y le quedó muy bien. Tuve que apoyar a algunos en la amasada, como Ilse, German y Danna G. Todos estaban muy entretenidos y concentrados en lo que estaban haciendo, no tuve que intervenir en ningún momento para que guardaran silencio o no pelearan, estuvieron muy tranquilos. Cuando ya tenían su masa lista les puse un poco de color y la volvieran a amasar para incorporarla bien, luego escogieron herramientas para moldear o hacer figuras ya con su masa lista. A pesar de que en una mesa había muchos niños, no fue inconveniente para que trabajaran bien, y además de realizar el modelado de la masa, los niños tuvieron un espacio para platicar y convivir entre ellos mientras lo hacían. Llegó la hora de lonchar y guardaron las herramientas y su masa en el traste de cada quién, se fueron a lavar las manos, después a lonchar y luego a recreo. Me quedé limpiando las mesas y barriendo, para luego ir a hacer la guardia. Al regresar de recreo la profe de música quiso ensayar con todos los niños así que salieron al patio, al regresar ya no quedaba tiempo para seguir moldeando con la masa, les entregué la harina que les había sobrado y le di a cada quien su carita feliz, esta vez la llevaron todos porque trabajaron y se portaron muy bien, comenzaron a llegar los papás y entregué a los niños.
REFLEXIÓN:
En mi opinión me fue muy bien con la actividad, me sentí muy satisfecha  aunque no paré de revisar mesa por mesa y me cansé un poco, los niños estuvieron encantados durante toda la actividad y no hubo ningún incidente. Lo que habría cambiado es que hubiera más niños en las otras dos mesas, que estuviera equilibrado para que convivieran más entre ellos. 

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