8vo día de prácticas
Al llegar
al salón comencé a forrar las mesas con periódico para evitar que se ensuciaran
porque trabajaríamos con masa. Comenzaron a llegar los niños y algunos de los
que faltaban, llevaron su bandeja y la harina que les había pedido antes. Le pregunté
a la profe Irma el horario de música, nos tocaba en horario intermedio lo cual
no me favorecía por la actividad de la masa así que me sugirió que cambiara con
otra maestra y así fue. Tocó el timbre y ya todos sentados comencé a pasar
lista faltaron tres niños, Carlos por su brazo, Diva y Wendy. La profe de
música aún no llegaba por lo que apliqué una pequeña actividad para no dejar a
medias lo de la masa. Jugamos a la
lotería de números y al terminar les apunté algunos números en el pintarrón y
ellos debían adivinar cuál era. Llegó la profe y los agrupó frente a ella para
ensayar las canciones navideñas. Mientras ella trabajaba con los niños, preparé
el material para trabajar, comencé a poner dos tazas de harina en las bandejas,
alcancé a preparar la mayoría de las bandejas, se fue la profe y fui
repartiendo a cada quien su recipiente. Después pase por las mesas para echar
lo que faltaba, la sal, el aceite y el agua, ésta última fue de poco a poco
para que no les quedara la masa chiclosa. No paré de ir de mesa en mesa para
verificar como iban y si necesitaban algo más como harina o agua, Danna J. fue
la que terminó de amasar primero y le quedó muy bien. Tuve que apoyar a algunos
en la amasada, como Ilse, German y Danna G. Todos estaban muy entretenidos y
concentrados en lo que estaban haciendo, no tuve que intervenir en ningún
momento para que guardaran silencio o no pelearan, estuvieron muy tranquilos. Cuando
ya tenían su masa lista les puse un poco de color y la volvieran a amasar para
incorporarla bien, luego escogieron herramientas para moldear o hacer figuras
ya con su masa lista. A pesar de que en una mesa había muchos niños, no fue
inconveniente para que trabajaran bien, y además de realizar el modelado de la
masa, los niños tuvieron un espacio para platicar y convivir entre ellos
mientras lo hacían. Llegó la hora de lonchar y guardaron las herramientas y su
masa en el traste de cada quién, se fueron a lavar las manos, después a lonchar
y luego a recreo. Me quedé limpiando las mesas y barriendo, para luego ir a
hacer la guardia. Al regresar de recreo la profe de música quiso ensayar con
todos los niños así que salieron al patio, al regresar ya no quedaba tiempo
para seguir moldeando con la masa, les entregué la harina que les había sobrado
y le di a cada quien su carita feliz, esta vez la llevaron todos porque
trabajaron y se portaron muy bien, comenzaron a llegar los papás y entregué a
los niños.
REFLEXIÓN:
En mi
opinión me fue muy bien con la actividad, me sentí muy satisfecha aunque no paré de revisar mesa por mesa y me
cansé un poco, los niños estuvieron encantados durante toda la actividad y no
hubo ningún incidente. Lo que habría cambiado es que hubiera más niños en las
otras dos mesas, que estuviera equilibrado para que convivieran más entre
ellos.
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